sábado, 16 de octubre de 2010

LA EDAD DE LA INOCENCIA - Edith Wharton


Leer "La edad de la inocencia" es como asistir a una de esas bodas de compromiso en las que nos sentimos fuera de lugar.
Más que una historia de amor, o de un adulterio al estilo "Madame Bovary", es una crónica de la alta sociedad neoyorquina de principios de siglo. La vida de los personajes que habitan la ciudad no es tan importante como la ciudad misma, sus costumbres, sus convenciones, sus hipocresías. He reconocer que el libro me ha resultado por momentos insoportable, sobre todo porque la autora, que no escatima en descripciones de ropa, comidas, habitaciones, actos y personas, no se desmarca del tono afectado y snob de los protagonistas, sino que adopta su misma posición y lenguaje. La trama no avanza durante muchas páginas, en las que sólo vemos aparecer nuevos personajes, a cada cual más estirado, añadiendo confusión con tantos nombres. Sólo a mitad del libro atisbamos un poco de vidilla, como es las barras libres de las bodas, con la historia de amor de Archer con la prima de su futura mujer, May. Esta historia tampoco tiene mucho de original, ya la hemos leído en varias ocasiones. Es el último capítulo el que le da valor a la obra, el último cubata que saboreamos sabiendo que ya nos vamos, separado treinta años del resto del argumento, en el que en la distancia del tiempo y del París donde transcurre, vemos que no todo era tan aburrido y convencional como se presentaba, quizás por el tedio de las descripciones, y esa historia de amor adquiere un sentido distinto.

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